Y, después de mucho tiempo, he descubierto porqué.
El vacío. Hace tiempo que estoy vacía por dentro, como una cáscara de nuez sin el fruto.
Vacío. No hay nada dentro de mi, funciono por intuición, me levanto cada mañana con la idea de ir a un lugar y volver al mismo tras terminar, de salir por salir con los de siempre, de no pensar en nada ni en nadie en ningún momento, no por egoísmo, si no por vacío. Necesito algo que llene ese vacío.
Eso crea una serie de cuestiones en mi interior:
¿Podré hacer algo? ¿Hay alguna cosa que pueda ayudarme en esto?¿Alguien? ¿Qué es lo que realmente necesito?
Porque no sé que demonios pasa. Estoy realmente irritada, IRRITADA, porque no sé que demonios pasa, porque el vacío no se puede explicar, solo soy capaz de escribir estas torpes palabras incoherentes para mostrar mi frustración y mi desconsuelo al no poder hacer nada, NADA, para ayudarme a mi misma, para llenar aquello que me falta.
Podría cortar en pedacitos parte de mi cuerpo, un brazo, por ejemplo, y seguro que no siento nada. No hay nada que me motive, nada por lo que tenga ganas de levantarme, nada que me haga quedarme pensando como una idiota horas y horas. Nada me preocupa, nada me cansa, nada me estresa, nada me da ánimos, nada me da calor, nada me da ... nada en absoluto.
Estoy vacía. Y estoy harta de ser como un ser artificial por la vida.
Parece que doy una imagen dura. Tal vez una imagen de pesada, hago que la gente murmure a mis espaldas. Pero eso sigue sin importarme. Sólo necesito algo.
Quiero algo que me motivo. Necesito que las musas vuelvan a florecer.
Si alguna musa me está escuchando, por favor, llámame sin ningún tipo de miramiento. Necesito un empujoncito.
Del puño y letra de Phoebe
By Sylvia
