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Des yeux jaunes.
Mientras se acercaba al tercer piso, con todo el peso del lugar en las plantas de los pies, como plomo, su corazón iba bombeando más deprisa, como una locomotora a punto de salir de la estación. Sabía que en cualquier momento iba a aparecer por aquel lugar, con su estela brillante, que continuaría en mi mente, como bien recordé, durante al menos una hora entera. Estaba deseándolo.
No conocía su nombre, no conocía su procedencia, edad, ni siquiera su voz. Pero aquello no me importaba. Su pelo era casual, y sus facciones masculinas, aunque corrientes. No, no era eso lo que mi corazón anhelaba ver. Eran sus ojos. Aquellos maravillosos y fulgurantes ojos, de un color tan impactante, tan sobrecogedor y al mismo tiempo dulces, sinceros. Parecían atravesarme con rayos X cada vez que fijaba su mirada en algún lugar.
Aquel día, se posaron en los míos. Mi corazón dejó su ruido molesto, hasta casi pararse en seco. Era tan maravillosa la sensación de que me observara, aunque fuera por una milésima de segundo...
Entonces, aquel día, aquel preciso día, en aquel preciso instante, de aquel precisísimo lugar, pasó algo que jamás hubiera imaginado. Volvío de nuevo la mirada hacia mi. Otra vez, como si jamás me hubiera visto -seguramente eso es justo lo que pasaba, que nunca me había mirado-
Se quedó parado en seco.
Me quedé de piedra. Dejé de oír a mi corazón. Maldita sea, necesitaba una aliado en aquel momento, y mi única compañía se había quedado muda.
Maldita sea. ¡REACCIONA!
Reacciona...
Del puño y letra de Phoebe
By Sylvia
