8/12/07

Suicidio nº4





"No hay nostálgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió"
-Joaquin Sabina-

-Veo tinieblas, miedo, oscuridad.
-¿Y que más?
-Tristeza, soledad, dolor.
-¿Y?
-Mediocridad.
Le cogí la mano y le acaricié la mejilla lentamente, con ternura, para intentar dedicarle media sonrisa, con esfuerzo, y contestarle.
-Yo veo cosas tan diferentes, tendrías que ver a través de mis ojos, tendrías que poder ver todo el amor que yo veo reflejado en los tuyos a diario, el cariño, la dulzura que cada día tu malgastas en mi, en la gente que te quiere, que te rodea, te poya y te sostiene en momentos de dolor.
Hice una pequeña pausa, pero no demostró reacción alguna.
-¿Dices mediocridad? Yo digo grandeza...
¿Dices dolor? Yo digo fuerza para saber superarlo...
¿Dices soledad? Yo digo que permaneceré siempre a tu lado...
¿Dices tristeza? Yo digo que te haré sonreír todos los días de mi vida...
¿Dices oscuridad? Yo digo que seré la luz que alumbre en tu camino...
¿Dices miedo? Yo digo que te protegeré de cualquier cosa que quiera hacerte daño...
¿Dices tinieblas? Yo te demostraré que tú eres mi estrella, que sin ti no podría vivir, que tu eres la llama que alumbra y da calor a mi corazón, que me guía a través de esas tinieblas que dices ver, que me demuestra cada vez más lo indispensable que eres para mi, en mi vida...
Mis palabras sonaron desesperadas y desgarradoras en mis labios, sonaron tan confusas y desordenadas... en mi cabeza las veía tan nítidas, tan pulidas y tan cuidadas... pero no, me había dejado llevar por los sentimientos, que corrían como un fuerte torrente de agua, por culpa de ese rostro de ángel, en aquel momentos tan demacrado e invadido por aquellas falsas reflexiones que sé que tenía interiormente.
Apreté su mano, tomándola entre las mías.
...
Solo obtuve silencio por respuesta. La impotencia me amargó al notar su indiferencia, ¿Qué podía hacer? ¿Qué diablos pretendía que hiciera más? De nada servía llorar, ni gritar, ni enfadarse, ni golpearle con fuerza y rabia, para sacarle esos pensamientos de la cabeza... por que sabía que su resultado volvería a ser silencio.
Al final, una de aquellas acciones inútiles me venció, por suerte, fue el agrio llanto la forma que mi rabia eligió para manifestarse.
-¿No quieres verlo?¿No ves lo importante que eres?¿No ves que cada palabra, de aliento, de amor, de ánimo, son las que me han hecho seguir adelante, no detenerme, avanzar?¿No ves que eres solo tu la persona que me da la mano cuando me caigo y me guía para no volver a tropezar?¿No quieres verlo?¿por qué no quieres verlo?
Para que no pensara que aquellas palabras me estaban controlando a mi, en lugar de controlarlas yo a ellas-hecho, cierto en parte.-me levanté y abandoné la habitación, notando como aquella mirada indiferente seguía clavada en mi nuca, melancólica, sin expresión alguna.
Cerré la puerta y miré hacia el cielo. Solo podía hacer una cosa.
Grité

Del puño y letra de Phoebe
By Sylvia

1 comentario:

estoicolgado dijo...

me he leido todo el blog y me encanta. me he sentido identificado en varias conclusiones...
felicitaciones y ánimo.
actualiza pronto!