24/12/09

Suicidio nº58

Hoy es Nochebuena


Maica tenía la estrella entre sus manos, le daba vueltas con curiosidad, descubriendo que estas se llenaban de purpurina de distintos tonos de dorado, amarillo y naranja.

En ese momento, muchas cosas aparecieron en su mente de forma atropellada. Lo primero que pensó, es porqué él no le había llamado todavía. Estaría esperando el momento justo para que ella se sorprendiera, o tal vez quería darle una sorpresa, y llegaría a casa, diciendole que habían suspendido la reunión, y que podría estar con ella todo el tiempo que quisiera. Eso último era improvable. Él no dejaría su trabajo por ella.

Anoche hubo cena de la empresa.Jorge insistió en que sería muy aburrida, como cada año, y que él iba por compromiso, pero que ella no estaba obligada a acudir y sería mejro que se fuera a casa, que no llegaría tarde. No volvió a casa. No llamó para decir como había ido, ni para advertirle de que no llegaría para el desayuno, ni para montar el árbol y el belén.

Maica no creía que lo hubiera pasado nada grave. Ya estaba harta, pero era habitual en él no avisar cuando hace las cosas. Era molesto, pero ya se había acostumbrado. Probablemente hubieran acabado la fiesta en casa de alguien y se hubiera quedado allí a dormir, o se hubiera olvidado el movil en el coche, como siempre ponía como excusa, o se le hubiera pasado llamar, porque tenía muchas cosas en la cabeza.

Todo eran excusas muy baratas y fáciles de encontrar, pero por suerte para Jorge, siempre había una buena excusa que hiciera que ella sonriera y mirara para otro lado.

Maica se limpió la purpurina de la mano derecha en el pantalón, y empezó a subir peldaños de la escalerita de metal, para coronar el árbol.

¿Qué podía hacer? Ya estaba harta de angustiarse al lado del telefono, por si le había pasado algo, por si le iba a llamar la policía diciendole que lo habían encontrado en una cuneta, o que había desaparecido sin dejar rastro. Casi era preferible para ella la desaparición, a enterarse de algo mucho peor, como que le estaba engañando y se iba con otra porque estaba harto de su egoísmo y sus caprichos. Ella no veía que fuera realmente egoísta, pero es cierto que era muy acaparadora. ¿Y si buscaba a otra más joven para satisfacerle, porque ella lo agobiaba? A lo mejor era eso. A lo mejor no. En realidad, estas habían sido sus dudas los primeros años de casados.

Luego se dió cuenta de que simplemente él era así, y tenía que aguantar las tediosas hroas sin saber porqué su teléfono no sonaba. Que puta mierda. Era el único pensamiento que se cruzaba en su mente en aquellos momentos: Que-puta-mierda. Ojalá él llegase con flores y bombones en las manos, sonriendo y diciendole que no había podido casi ni cenar, que había tenido que irse antes, y se había pasado la noche paseando y epnsando en todo lo que la quería, en lo mucho que le importaba, en lo especial que era cada segundo que pasaba a asu lado.

Maica sonrió con amargura. Eso nunca pasaría. Ni siquiera lo de aparecer con flores y bombones. Ni siqueira lo de aparecer. Ella se habría conformado con una flor, y él en el umbral de la puerta. O con un mensaje diciendole que estaba bien, que todo había ido bien, y que la quería con locura. ¿Era mucho pedir? A lo mejor pedir todo eso era ser una egoísta sin corazón.

Se resbaló al llegar al último escalón y calló hacia atrás con un grito sordo. Su último pensamiento fue Jorge, antes de caer al suelo y que un charco de sangre le hiciera de aureola, cual Santo.


Del puño y letra de Phoebe

2 comentarios:

A. Stardust dijo...

A A. Stardust le gusta esto...
Real como la vida misma.

Lisse dijo...

Jo, es demasiado triste y negativo, ¿no? ;_____;

¡Un besazo!