22/6/12

Suicidio n 176



Podría decir muchas cosas, pero no se cuantas de ellas valdrían realmente la pena. Podría pasarme el día observando a mí alrededor, la gente pasar, pero no sé si eso haría bien a la mía. Podría escuchar música, bella, que embriague todo mi ser, pero aún así no se si eso acallaría el dolor de mi alma.
Aunque hay cosas reparadoras, no todo en esta vida funciona igual para todo el mundo. Hay quién prefiere dejar pasar la vida sin ningún tipo de aliciente. Simplemente que las cosas vayan unas detrás de otras, simplemente que las cosas aparezcan sin necesidad de pedirlas. Pero así no podemos funcionar, necesitamos que nos empujen, que nos estimulen. Necesitamos que nos den cosas por las que luchar y por las que vivir. Está claro que lo que no podemos hacer es vivir como vegetales, sin tomar decisiones, simplemente trabajando para comer y mantener así nuestro organismo en funcionamiento. Necesitamos sentir la brisa, comernos un helado cuando más nos apetezca, necesitamos reír sin ningún motivo. Esto último me interesa mucho ¿Por qué la gente no puede, simplemente, reír sin ningún motivo? A mi me parece personalmente maravilloso. Me encanta la sonrisa de la gente. Creo que podría enamorarme de una sonrisa, porque creo que quién me sonríe, merece algo de mi atención. Aunque hay sonrisas falsas, como las que tenemos que mantener trabajando, o en un encuentro social, también existen las sonrisas por pura risa y por pura alegría. Tienes más ganas de vivir cuando alguien sonríe a tu alrededor, y sonríes más cuando la vida te ofrece más cosas.
Os invito a todos los que me leáis hoy a que aprendáis a sonreír sin motivo, a llorar de la risa, a quedarte casi sin aliento por una carcajada. Son las cosas que hacen de la vida un lugar mejor, hacen que nuestro paso por la tierra no sea en vano. Hay mucha gente que piensa que si no hace algo importante, algo que se quede marcado en los libros de historia y que la gente construya estatuas y sonetos para ti, no ha valido la pena existir, que hay que dejar un legado. Yo creo que la vida está hecha para disfrutar, no para calentarnos la cabeza. Si nuestro destino es hacer cosas maravillosas por la humanidad, las haremos, y si por el contrario nuestro destino es crear una familia y tener hijos, los haremos, con la misma ilusión que si creáramos una vacuna, pero felices, porque haremos también algo maravilloso por el universo. Tal vez nuestro destino sea de otro modo, que consista en vivir grandes aventuras, viajas mucho, conocer muchas culturas… a lo mejor no nos hacen una película, pero sin duda, habremos cambiado el corazón de algunas de las personas que nos hayamos cruzado en el camino.
Nunca somos indiferentes a la gente que hay a nuestro alrededor, siempre dejamos un poquito de nosotros mismos en ellos, marcamos sin darnos cuenta a las personas, tanto familiares como amigos. A lo mejor a algún desconocido, por tener algún detalle inusual con él.
Así es como quiero yo vivir mi vida, dejando marcas en la gente. No esperando que ocurra la casualidad de mi vida, ni que llegue mi príncipe azul, ni que sea famosa. Solo quiero vivir, conociendo, sintiendo y sobre todo, disfrutando haciendo lo que yo quiero hacer. No deseo que nadie maneje mi vida, y espero que nadie se deje nunca llevar. Tú eres el único dueño de tu destino. Y si, se que esto a veces da un poco de miedo, pero hay que lanzarse con todo a la piscina, hay que dejarse llevar por la marea un poco, APRA que nos lleve a una costa sorprendente, que, amarrados a una losa, jamás habríamos conocido. No dejéis que nadie os diga nunca lo que hacéis bien o mal, si os equivocáis, si es una decisión correcta o errónea. Vosotros mismos lo descubriréis, seréis conscientes, haréis cosas maravillosas con vuestras vidas, y estaréis contentos, porque todo lo habréis conseguido vosotros solos, sin que os regalen anda, y sin que nadie diga, me debes una.
Vivid. Es lo único que os pido. 

1 comentario:

Jesús Díaz Palma dijo...

Me ha encantado tu suicidio Nº 176, muy poético y muy verdad.